jueves, 6 de mayo de 2010

Gracias, Maestro



El gesto de la mano del cualquier trazo (escrito, dibujado, pintado) es una huella, habla tan claramente como las inflexiones de la voz y los modos de hablar 
Jean Dubuffet


El haber convivido con la obra de Rorro Berjano durante 45 días a sido enriquecedor para mí a nivel personal. Pensando en lo que decía Dubuffet he tenido una historia contada, una historia que me llevó a la Habana y me enseño los secretos de su gente.Con trazos reconocibles, mezclando materias que plasmaba en sí como un escritor, puede leer sus vivencias.

El dia que Rorro llegó a mi espacio para intervenirlo me dijo que dejaría en él una huella. Y lo hizo, una huella que se ha sentido y se sentirá, sobre todo por la percepción que me ha dado de la pintura y de su forma de comunicación. Fueron dos días sin dormir donde él trabajaba y yo era un espectador. Impresionante. Durante ese tiempo fuimos hablando de su obra de la visión que tenía del arte de todo lo que le ha influido en ser lo que es, un gran artista con una proyección ya bastante andada.

Grandes trazos, formatos distintos su obsesión con la cultura africana, todo ello es lo que forma la Casa de Olofi. Desde pequeño la cultura africana le llamo mucho la atención , tanto que se recorrió medio mundo en busca de experiencias para que pudiera encontrar su voz, su gran suerte fue llegar a la habana y encontrar lo que buscaba. Lo más cercano y lo más humano.

Hoy en día es un artista reconocido internacionalmente por su talento y su forma tan peculiar de trasmitir con la pintura, eso lo lleva a exponer en ARCO, a ganar varios premios (dejo el currículo porque es mucho que escribir) y a hacerse un hueco importante entre los jóvenes ya consagrados de España y Latinoamerica.

Solo me queda decir:

Gracias Rorro, Gracias MAESTRO.

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